lunes, 18 de septiembre de 2017

Los cambios en la revista alemana "Jugend", pionera del modernismo alemán.

Durante más de cuatro décadas, fue ejemplo de la modernidad y la vanguardia alemanas, hasta que su existencia se hizo imposible con el nazismo.


En la web Messy Nessy (aquí, un enlace de la web) pude ver imágenes de una revista alemana, Jugend -"Juventud", en alemán- donde, mes a mes -pues era una publicación mensual, debido a que su texto no podía llevarse a cabo en sólo una semana-, se ofrecían ejemplos tanto literarios como de arte plástico -pintura y, sobretodo, ilustración, o sea, dibujo- de jóvenes alemanes, aunque también de otras nacionalidades, de lo más granado de la vanguardia centroeuropea.
Fundada en 1896, por Georg Hirth, y publicada siempre desde Munich, capital de Babiera, sería ejemplo de los cambios de tendencia artística en Alemania. En principio, el estilo de las ilustraciones o de la poesía eran, sobretodo, modernistas, o cercanas al modernismo, pero tras la I Guerra Mundial, época en la cual su línea editorial, por llamarla así, era más cercana al romanticismo nacionalista y al paisajismo -alemán y, en particular, bávaro- fueron teniendo espacio artistas vanguardistas cada vez más rupturistas, como el dibujante y pintor George Grosz, que denunciaba el militarismo y el autoritarismo, o textos de Kurt Tucholsky o Erich Kästner.
En la web se explica que Jugend no podría tener espacio en lo que llamaron "Nueva Alemania", la de los nazis, pues el arte que contenía, una vez casi olvidado el modernismo o Art Nouveau, conocido en Alemania también como Jugendstil -"estilo juvenil, de la juventud", por tratarse de un estilo que los jóvenes acogieron con energía, deseosos de romper con un pasado de arte academicista que les cansaba y con el que no se sentían a gusto, y para los que Jugend fue referente- era principalmente surrealista, y en general, muy vanguardista. Puro "arte degenerado", a eliminar. Y el régimen nazi sabía que no valía la fórmula de exponer ese arte supuestamente degenerado para que la gente, tras conocerlo, lo despreciara, pues ya en algún momento lo intentaron, y lejos de espantar a la población, la exposición de dichas "abominaciones" atraía más visitantes que cualquier exposición de "arte patriótico" o académico.
A partir de 1933, aceptaron propaganda nazi, y con toda seguridad, fue el mismo estado el que, al menos en parte, la mantenía con la publicidad oficial. Pero en realidad, Jugend ya estaba muerta por dentro, no podía sobrevivir al nazismo, que destruía o pudría todo lo que tocaba, y cerró definitivamente en 1940, cuando el III Reich, la nueva Alemania, estaba conquistando media Europa, sin vislumbrarse forma de venderla.
Por la razón que fuera, quizá por el hecho de que existió todavía durante varios años en que gobernara en nazismo, los alemanes enterraron en la memoria, literalmente, el recuerdo de dicha publicación, como si hubiera sido, no víctima, sino herramienta política del nazismo, aunque hoy en día, es posible descubrir sus ilustraciones, y leer sus textos -en alemán, eso sí- en la web d ela Universidad de Heilderberg, y en la Hemeroteca Municipal de Madrid, aunque en este caso, de forma incompleta.
Y a continuación, algunas de sus portadas, de distintas épocas, con el año en que salieron a la luz, excepto cuando no he podido averiguarlo:



1898, modernista, pero apostando por el desnudo femenino, poco habitual en su época.

También modernista, y con toda seguridad a finales del XIX, aunque no sé qué año en particular.

Cover
1899, con un ejemplo de la atracción -más bien fascinación- de la cultura clásica, sobretodo griega, que sentían parte de los intelectuales y artistas alemanes.

Cover
1900, con un dibujo modernista más moderno.

Cover
1902, con ganas de ir un poco más allá.


1909, o la alegría de vivir de la Belle Époque, que también se hacía notar en Alemania, no sólo en Francia.

Cover
1913, muy poco antes de la hecatombe de la Gran Guerra, que destruyó Alemania. Ya se comprueba que dicho país era uno de los centros del nuevo arte europeo.

Cover
1915, durante la I Guerra Mundial. En esa época, tocaba patriotismo, donde naturalismo, romanticismo y orgullo nacional se entremezclaban. El arte era, también, más realista.

Cover
1916, año en que, en toda Europa, la población se imaginaba que la guerra iba para largo.

Cover
1921: pájaros y colorido para un país que intentaba resurgir de una durísima posguerra.


1926, con una visión europea de los lejanos Mares del Sur, la exótica ¿Polinesia?

1927, en plena vanguardia, con una ilustración de Erik Nitsche.


1927, y la condición noctámbula, entre otras cosas, de la cultura berlinesa y alemana.

1929, cuando Berlín -Munich era algo más conservadora- era famoso por su cultura, y por sus noches.

Cover
1929, color y vanguardia.

Cover
1934, con los nazis en el poder, se acepta su propaganda y control, y se vuelve al realismo romántico, por ser el arte académico -y más, si contenía un mensaje oficialista- como el único válido.

1934: con esta portada, no hay mucho que decir. Y la revista, poco que ofrecer, aunque todavía subsistiría, aunque con otra alma, hasta  1940, ya comenzada la guerra.

Cover
1940, año en que desapareció para siempre la publicación. Belleza clásica, que el nazismo intentó utilizar, manipular. ¿Un para siempre? Sí, pero como mínimo, gracias a internet, resulta posible su re-descubrimiento.



viernes, 15 de septiembre de 2017

El viaje a Ítaca de Cavafis, o cuando lo principal es el viaje,  no el destino final.

El poema más famoso de Cavafis, el último de los grandes poetas griegos, casi contemporáneo nuestro.


Este blog está bastante muerto, así que mejor darle un poco de vida.

Resultado de imagen de cavafisHace ya lo que me parece una eternidad, como dos meses y medio o tres meses, no sé realmente, que no escribo nada, en parte por falta de tiempo, y en parte, porque no me veía con muchas ganas, o simplemente, no sabía bien de qué escribir.
En una página de facebook dedicada a Corto Maltés, el legendario marino creado por el italiano Hugo Pratt, encontré el famoso poema de Constantino Cavafis, griego de Alejandría, fallecido en 1933, pero sin embargo, tan unido a sus lejanísimos antecesores de tiempos antiguos, que podría parecer el último de una larga lista de poetas y recitadores, que comenzó con Homero, y aparentemente finaliza con él.
Creo que no es necesario explicar demasiado sobre esta pequeña obra de arte. Básicamente, nos damos cuenta sólo con leerlo al completo una primera vez -que en poca gente resulta también la última- qué es lo que nos cuenta: que en no pocas ocasiones, no es el destino, la meta, el final del camino lo principal, sino el camino mismo, el viaje, el periplo, tal como debieron sentir y pensar -lo uno y lo otro, sentimiento y pensamiento libre, tan unidos al alma helena- tantos viajeros griegos, desde los que en tiempos míticos debieron llegar a las costas de la Cólquida, en la costa de la actual Georgia, en el Mar Negro, o a las de Troya, o Ilión -de ahí el nombre de "Ilíada"-, aunque fuera para destruirla y saquearla.
Y aquí, el poema al completo. Como se ve, corto, pero intenso:

Ítaca.

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino.

Si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en tu mente.
Llegar allí es tu distino.
Masno apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantr a que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.
Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas.



La isla de Ítaca. Quien la visite, encontrará, pero pensará si no habría valido más la pena alargar algo más el viaje.

Ítaca es una isla pequeña, apenas de 100 m2 -96, según la wikipedia-, y con una población de apenas 3.500 habitantes. Por lo visto, nunca fueron sus habitantes muchos más. Ulises, u Odiseo -su nombre griego original; Ulises fue usado por los romanos, y de ellos lo tomamos nosotros-, más que un rey tal como lo imaginaríamos, sería algo parecido a un jefe tribal, un señor de una pequeña comunidad insular, pobre, que viviría tanto de la agricultura, como de la pesca, y de la piratería -tan pobre y minúsculo país, ¿con qué podría comerciar?-. La Odisea parece insinuar -así lo entendí yo- que Odiseo era, si no soberano propiamente dicho del resto de islas del archipiélago de las Jónicas, sí tendría algún ascendiente sobre los demás señores que las gobernaban, como un rey de reyes, o más bien un señor aguerrido al que obedecen, mitad por miedo, mitad por conveniencia, siempre por respeto, todos los demás "héroes guerreros" que, en su momento, acompañarían a Odiseo, el de las mil tretas, a la guerra y saqueo de Ilión/Troya -otro nombre usado por los romanos, el de Troya, que les parecería tan lejana como mítica, que cogimos como si fuera el original griego-.
Al visitar tan pequeña ínsula, entendemos lo que podría sentir Ulises, al llegar a tan nimio reino, a exterminar a los pretendientes que acosaban a su fiel esposa Penélope -aunque según tradiciones anteriores a Homero, de fiel poco, pues compartió lecho con todos y cada uno de ellos-: por un lado, la alegría de llegar a la patria, a su señorío, a recuperar todo lo que le pertenecía. Y por otro, tras conseguir justa y sangrienta venganza -eran tiempos sangrientos, duros, aquellos- y volver al trono y a su casa familiar, con su esposa y su hijo Telémaco, ya un hombre, el placer de poder contar, a la vera del fuego del hogar, las mil y una aventuras -convenientemente adornadas y exageradas- que le habían acontecido durante los veinte años -diez de guerra, diez de viaje- que había estado fuera.

Isla de  Ítaca
La isla de Ítaca, desde el aire, no parece gran cosa. Quizá nunca lo fue. Ni tan siquiera se puede notar una gran población, concentrada, hoy en día, en su pequeña capital, Vathí.


Resultado de imagen de viaje a ítaca
El larguísimo viaje de Ulises, vagando por un Mediterráneo que, para los griegos de la época micénica, y todavía más durante los años oscuros -donde el arte de navegar en parte debió perderse, aunque por lo visto,  nunca del todo, pues tras ellos, los griegos colonizaron toda la costa de la Jonia, y más adelante, Sicilia y el sur de Italia, entre otras tierras- era un lugar lleno de peligros y misterios todavía por desentrañar.

miércoles, 28 de junio de 2017

Élisabeht Sonrel: modernismo en femenino con raíes prerrafaelitas y renacentistas.

Si Reino Unido tuvo el prerrafaelismo, Francia y Bélgica tuvieron el modernismo.


Al otro lado del Canal, los franceses y belgas también tuvieron sus propios movimientos artísticos.

Ya escribí, y mucho, sobre el prerrafaelismo y los prerrafaelitas, y como se pudo ver en la anterior entrada, no he dejado de hacerlo. Realmente, cuando comencé a hablar sobre ellos, lo desconocía casi todo, sobre ese movimiento y sus miembros, y poco a poco, no sólo los fui conociendo cada vez más, sino que me vi un poco obligado a añadir cosas que, en principio debía haber escrito, y no hice, en las primeras entradas, dedicadas, sobretodo, a los fundadores de la Hermandad.
Pero el siglo XIX fue una época en que el arte, sobretodo el pictórico -y aquí habría que incluir el dibujo, o más bien, la ilustración-, empezó a dividirse y subdividirse en ramas, corrientes o movimientos, más allá de etapas que se iban sucediendo -renacentismo, barroco, neoclasicismo del XVIII...-. Igual que, a principios del XIX, se vio la separacion entre realismo y romanticismo, y cómo de este último, se separó, o más bien tuvo su propia personalidad, el orientalismo, a partir de la segunda mitad de siglo se comprobó que, cada vez más, había movimientos con una identidad muy clara, y que, finalmente, llegaríamos a lo que llamamos "corrientes", o movimientos.
Uno de ellos, de los primeros -quizá el primero- fue el prerrafaelismo -con una primera y segura generaciones, además de los neo-prerrafaelitas, bien entrado ya el siglo XX-. Otro, en Italia, serían los macchiaioli, de los que hablé hace ya una eternidad. Pero a partir de los 60 y 70, se destacaron otros movimientos, más conocidos por todos: impresionistas, postimpresionistas, simbolistas y, sobretodo, modernistas.
El modernismo merecería toda una serie, que quizá lo tenga, pero mi falta de tiempo -y ganas, la verdad- por ahora lo impiden. El impresionismo tuvo sus etapas, sus corrientes y escuelas, y una enorme divversidad, que se extendió a través de bastantes años. Se podría también hablar que el movimiento tuvo dos ramas claras, según el tipo de arte que practicaban sus miembros: el modernismo arquitectónico -que también incluía no sólo escultura, sino también mobiliario y diseño, e incluso trabajo del hierro y jardinería-, y el pictórico -incluyendo la ilustración-. También hubo un modernismo literario, pero ese es otro tema, aparte de que no ha resistido tan bien el tiempo.
Y aquí, uno de sus miembros y practicantes, de lo que sería un -o una- artista modernista en el campo de la pintura y la ilustración. Ya escribí sobre un español, el catalán Ramón Casas, y ahora toca una francesa: Élisabeth Sonrel.

Resultado de imagen de elisabeth sonrel
Imagen relacionada
"Flores del campo". Ilustraciones de art nouveau, pura.


Señora Sonrel, usted dibuja muy bien.

Élisabeth Sonrel nació en Tour en 1874, y era hija de un pintor no muy conocido, pero competente: Nicolas Stéphane Sonrel, que fue su primer maestro, en cuanto vio el interés de su hija por el arte. Pero llegado el momento, Sonrel padre pensó que su hija podría llegar a ser mejor artista que él, y que convenía mandarla a estudiar a una escuela de arte. Y así, la joven Élisabeth llegó a París, capital cultural y artística del mundo -París era una fiesta, la ciudad-luz, y todo eso...-, donde tuvo como profesor a Jules Lefebvre, conocido sobretodo por sus retratos de hermosas jóvenes, y por la enorme cantidad -y calidad de algunos de ellos- de alumnos que tuvo a lo largo de su larga carrera de profesor en la Escuela de Bellas Artes de la capital -École des Beaux-Arts-.
Aunque Lefebvre sería, básicamente, un retratista realista, Sonrel, con el paso del tiempo, tuvo una mayor variedad de temas: tanto místicos o míticos y literarios, como alegóricos -la naturaleza, personificada en mujeres- o simbolistas -aunque no fue parte del simbolismo propiamente dicho-, aunque también pintó retratos -como no pocos pintores de la época, que los usaban, sobretodo, para ingresos económicos rápidos- y paisajes.
En 1892 pintó su trabajo "de fin de carrera", por decirlo así, para conseguir su diploma de la École: "Paz y trabajo", que se puede ver todavía en el Museo de Bellas Artes de su ciudad, Tours. Más adelante, iría exhibiendo gran parte de su obra pictórica -al óleo o acuarelas- en el Salón de Artistas Franceses, entre 1893 y 1941, o sea, durante gran parte de su vida.
Al igual que los artistas británicos -o los que pensaban que lo eran, o que llegarían a serlo algún día-, también los franceses, y de otras nacionalidades -Fortuny, por ejemplo- viajaban a Italia por una serie de motivos: aprender de maestros de aquel país, descubrir el arte italiano en museos, pero sobretodo, en vivo -entiéndase, pudiendo ver con sus propios ojos edificios, esculturas, y, en no pocas ocasiones, ruinas, o lo que quedaba, del patrimonio cultural italiano- lo mismo arte griego -Sicilia y sur del país- como romano, medieval, renacentista, e incluso barroco y neoclásico. Italia era destino ineludible para cualquier europeo culto que se lo pudiera permitir, y la joven Sonrel pudo descubrir allá a los maestros del Renacimiento, viajando por Florencia y Roma. Fueron muchos, los pintores de aquella época que debieron cautivarla, y despertar en su mente el deseo de imitarlos, y después de ello, una vez conseguido estilo propio, aprovechar su saber y su arte, pero sobre todos, parece que uno le influyó más que los demás: Sandro Botticelli.

Resultado de imagen de elisabeth sonrel
"Ovejas pastando", sería un ejemplo de sus ilustraciones para postales.

Vuelta a su país, recibió una tercera influencia, tras el realismo retratista de su padre y su maestro, y el Renacimiento en estado puro de tierras italianas: los prerrafaelitas, la llamada "vanguardia antes de que existieran las vanguardias". Y era lógico, pues la Santísima Trinidad del movimiento -Rossetti, Millais y Holman Hunt, y los que les siguieron- fueron de un rupturismo que, hoy en día, en que los vemos como pintura clásica, es difícil imaginar. Y aunque fue, sobretodo, un movimiento británico, mucho o poco, tuvieron eco en casi toda Europa, y más allá. Por otro lado, el prerrafaelismo no era sólo estilo, visión distinta de los mismos temas. Realmente, algunos de estos temas ya eran clásicos de la pintura europea, pero otros eran relativamente modernos: cualquier nuevo prerrafaelita, o pintor que se acercara a ellos, aunque fuera a cierta distancia, comprobaría la repetición de ciertos personajes y paisajes. Sonrel pasó a interesarse por ellos: "La Divina Comedia" de Dante -el mismo Dante como personaje, incluso, como ya se comentó en una entrada sobre los temas de los prerrafaelitas-, el rey Arturo y las leyendas y obras que se escribieron a su alrededor, la Edad Media desde un punto de vista romántico y casi de ensueño -y poco realista, ciertamente-, y temas bíblicos, pero desde un punto de vista más moderno y realista. Y de la Biblia, al misticismo, como en sus obras "Almas errantes" (1894), o "Los espíritus del abismo" (1899).

File:Sonrel Jeune femme aux hortensians.jpg
"Joven con hortensias", de principios del siglo XX.

Imagen relacionada
PINTURA Y- ARTE: ELIZABETH SONREL
http://1.bp.blogspot.com/-XUNO1dC8qyY/Ty0F7PIvIBI/AAAAAAAAUsQ/HpaVbIIC1zc/s1600/ScreenShot003.jpg
Dos de sus ilustraciones, en este caso, representando primavera, otoño e invierno.

Las alegrías del verano
"Las alegrías del verano".

La procesión de los Ángeles devant l'enfant Jesús
"La procesión de los ángeles delante del niño Jesús", sería uno de sus no muy abundantes trabajos religiosos, aunque aquí los ángeles tienen una apariencia más femenina de lo habitual.

Imagen relacionada
"El cortejo de Flora" -una deidad menor greco-romana- sería, en cambio, una obra de inspiración mitológica.

En aquella época, hasta principios del XX, también dibujó de todo y en abundancia: carteles publicitarios, postales, ilustraciones para libros, etc., en el estilo de modernismo francés conocido mundialmente como art nouveau.
Pero a partir de 1900, la cosa cambió, pues la pintura de ambiente mítico o religioso -o más bien, de influencia prerrafaelita o renacentista- fue en gran parte aparcada, para dedicarse cada vez más a un determinado tipo de temática. No dejó de pintar retratos -algo que siempre daba dinero y buena fama en futuros clientes; casi todos burgueses que se ganaban más o menos bien la vida deseaban un retrato propio, o de toda la familia, aunque también deseaban retratos de jóvenes o niños, que adornaran sus nuevas casas-,  y paisajes, principalmente de la Bretaña, donde viajaba regularmente para pintar sus bosques y pueblos, sobretodo el bosque de Brocéliande -un lugar real, casi mágico, de la Bretaña, el "país celta" de Francia, y donde podrían, muy bien, transcurrir las antiguas leyendas de base también céltica-; y ocasionalmente, flores, aunque no fue lo habitual. Más adelante, también viajaría a la costa, buscando nueva temática en el Atlántico, sola, o en compañía de estudiantes -o más bien, aprendices suyos-. Realmente, se podría decir que acabó siendo bretona por adopción, y más cuando se hizo construir una villa en el pueblo de La Baule, donde pintó varios retratos teniendo como modelos a las jóvenes del lugar.
Su última exposición fue en 1941, con sesenta y siete años, y parece que también tuvo otra en Liverpool. En sus últimos años, prácticamente abandonó la pintura, hasta que falleció en 1953, en Sceaux, cuando el modernismo ya no era más que un recuerdo de un mundo perdido tras la Gran Guerra, décadas atrás.

Imagen relacionada
"Poesía por la tarde", o un ejemplo de las ensoñaciones renacentistas de la artista.

Imagen relacionada
"Las escenas de Dante", o la visión de Sonrel sobre la vida del genio italiano, transformado en protagonista de no pocas obras del XIX.

miércoles, 21 de junio de 2017


Los prerrafaelitas (anexo XIV): Alma-Tadema, y su relación con la familia Epps.

Una muy pequeña historia sobre un grande del prerrafaelismo.


Lawrence Alma-Tadema es, todavía, uno de los pintores prerrafaelitas -y por extensión de toda la historia de la pintura británica, y de la europea del siglo XIX- más conocidos y apreciados. De eso no hay duda, como tampoco que, a la hora de representar el arte y la cultura de la Época Victoriana, Alma-Tadema, a pesar de ser un británico de adopción -pues era holandés de nacimiento y origen-, siempre estará en la lista de sus principales embajadores entre las generaciones futuras, como la nuestra misma.
Una de sus alumnas, pues los prerrafaelitas, por famosos que llegaran a ser en su tiempo, no sólo tenían ofertas para ser profesores de los hijos de la nobleza o la burguesía -o de quienes pudieran permitírselo, o se lo permitieran ellos, que esa es otra-, sino que, en ocasiones, para llevar un alto, o no tan alto, nivel de vida, no les quedaba más remedio que aceptar alumnos, tuvieran o no madera de artistas, aunque fueran artistas de nivel más o menos modesto.
Pues una de sus alumnas, pues él, como otros, también aceptaba mujeres -una prerrafaelita de segunda generación, Marie Spartali, comenzó siendo alumna de dos luminarias del movimiento como Dante G. Rossetti y Madox Brown, que sin ser prerrafaelita, siempre estuvo muy cerca de ellos- fue Laura Epps, y pasado el tiempo, poco tiempo, se dieron cuenta que lo que sentían uno por el otro fue bastante más que admiración maestro-alumna, pues Laura acabó siendo la segunda esposa del pintor.

Resultado de imagen de alma tademaComo Alma-Tadema deseaba tener una buena relación con su nueva familia política, y como, por lo visto -no es que haya muchos datos biográficos en internet para saber qué relación real tenían-, nunca tuvo problemas de convivencia con los Epps, quiso realizar una obra en que todos ellos estuvieran representados. Hay críticos que dicen que la coloración -tan distinta a sus luces y brillos- y la asimetría del cuadro muestran la influencia de la pintura y el dibujo japoneses, el famoso japonesismo que se estaba extendiendo por Europa -sobretodo Francia, pero también otros países- a medida que el país oriental se iba abriendo poco a poco al mundo, y viajeros, comerciantes y diplomáticos iban trayendo a Occidente obras de Japón.
Lamentablemente, la obra no está acabada -se ve un espacio casi cuadrado en blanco, en medio de la pintura-, y probablemente fue abandonada cuando la pareja se casó, en julio de 1871. Quizá, Alma-Tadema, que era tan genial como, en ocasiones, poco insistente en acabar trabajos que no le acababan de interesar, pensó que, una vez casado y compartiendo vida con Laura, no tenía necesidad de finalizar lo que era una especie de regalo de presentación a la familia de su esposa.
La inscripción que se puede leer en la parte superior de la pintura, con un estilo medieval o renacentista, hace referencia a una fábula del griego Esopo, que demuestra la necesidad de que la familia permanezca unida, comparándola con un haz de flechas: una por una, se pueden partir sin esfuerzo, pero todas juntas, son imposibles de partir. Y así, como esas flechas, debería ser una familia: unida en lo bueno y en lo malo.


'Portrait of the Epps family' by Sir Lawrence Alma-Tadema, six-part painted screen, 1870-1871, Museum no. W.20-1981
El cuadro que representa a los Epps, con un espacio en blanco enmedio, que Alma-Tadema nunca llegó a completar.

Esta información la encontre en la web del Museo de Alberto y Victoria -o A&V-, cuya web está aquí.


lunes, 29 de mayo de 2017

Apariciones de "El Guernica": el arte se duplica, fuera de los museos.

En un toro de Osborne, antiguo artefacto publicitario transformado en parte del paisaje ibérico, aparece el más conocido de los cuadros españoles.


Como sigo sin mucho tiempo, ni energía para más largo, pero tampoco quiero dejar esto casi sin vida durante un largo período de tiempo, pues cuelgo de vez en cuando alguna cosa que me llame la atención. 
En este caso, es un toro de Osborne, "indultado" por el Estado por ser considerado -este y otros- como algo más que un simple elemento publicitario, pues también es considerado, desde hace mucho, como parte de la cultura popular, y del paisaje de no pocos espacios cercanos o tocantes a carreteras españolas. Pues bien, en uno de ellos, cerca de la población alicantina de Santa Pola, en el parque natural de las Salinas, un artista grafitero murciano, Sam3, ha reproducido "El Guernica" de Picasso. El más famoso de los cuadros del genio de Málaga, y también uno de los que mejor retrata -a pesar de no ser pintura realista o figurativa propiamente dicha- los desastres de la guerra. En este caso, además, desea ser una crítica a la tauromaquia, En un post del artista se puede leer "Tauromaquia de cobardes. Reverencia a Picasso". 
Porque, el estar en contra de los gustos del genio, no significa el no admirar su arte y originalidad.

Una imagen del toro de Osborne, y la reproducción de "El Guernica" de Picasso, por el artista grafitero Sam3.
El mensaje completo: "El monstruo de la guerra fue retratado en 1937, y Guernica es sólo es uno de sus nombres, le gusta pastar donde hay inocentes y desarmados. Tauromaquia de cobardes. Reverencia a Picasso.

Lo que no se sabe todavía, es qué será de la obra. El ayuntamiento quiere mantenerlo, pero habrá que ver qué dicen otras administraciones.

viernes, 26 de mayo de 2017

Una bandera para representar a la Tierra, cuando se llegue a otros mundos.

Quizá en este momento no parezca muy necesaria, pero pensaremos otra cosa al llegar a Marte, o volver a la Luna.


Hace mucho que no escribo, por falta de tiempo, y la verdad, también de temas, y de ganas. Pero en ocasiones, me gusta añadir algo, aunque sólo sea por mantener esto un poco vivo. Así que, si no hay algo mejor, al menos intentaré escribir una entrada corta, sobre otra que leí, en la web "La brújula verde", sobre una bandera creada para representar al planeta Tierra, y evidentemente, a la humanidad, en caso de llegar a otro astro -básicamente, la Luna y Marte, pero también podrían ser los satélites de Júpiter o Saturno, por ejemplo-, y teniendo en cuenta también que la representación de nuestro mundo y nuestra especie al tiempo viene porque, sencillamente, todavía no hay ningún humano viviendo de forma más o menos definitiva fuera de nuestro planeta, pues los escasos astronautas de la Estación Espacial Internacional pueden vivir allá meses, pero por razones médicas y de seguridad, no pueden pasarse allá años y años.
Esta bandera es obra del sueco Oskar Pernefeldt, estudiante de bellas artes en su país, que tras pedir ayuda a expertos en vexilología -estudio de las banderas- y de la misma NASA, ha creado esta bandera, con siete anillos -uno en medio, los otros seis alrededor de él- que se entrecruzan, y que representan a la humanidad, a la necesidad de unidad, a que todos vivimos y necesitamos vivir entrecruzados, mezclados, en continua colaboración, y el azul de fondo representa, como no, el mar, aunque también podría ser el cielo, y el blanco de los anillos, el color de los trajes espaciales.
Aunque no es -no hay ninguna que lo sea, realmente-, bandera oficial -¿quién debería considerarla así? ¿La ONU?-, ha conseguido una gran popularidad, y es posible que algún día acabe utilizándose, pero tal vez no por una expedición estatal, enviada por un gobierno -Estados Unidos o China, básicamente-, sino por una empresa, o alianza de empresas, organizaciones, particulares y gobiernos, que así representarían a todos los seres humanos. De todas formas, el colocar en Marte, o en Europa o Ganímedes, la enseña de una empresa, no es que resulte muy romántico o inspirador que digamos.

La bandera propuesta por Pernefeldt, y que ha conseguido una rápida popularidad. Tanto la NASA, como empresas privadas empeñadas en llegar a Marte, podrían utilizarla en un futuro próximo.

En wikipedia, y en otras webs, sin embargo, se pueden ver también otras banderas alternativas. Y aquí unas cuantas:

La del granjero norteamericano James Cadle, representa a la Tierra -círculo azul-, acompañada por la Luna -el blanco- y el Sol -enorme círculo amarillo que, lógicamente, no puede verse completo-, y de fondo, el negro del espacio. Es popular entre los participantes en proyectos SETI, o búsqueda de vida extraterrestre.

  
La bandera de la ONU ha sido considerada como una buena alternativa. La "Bandera mundial", del norteamericano de Paul Carroll (1988), incluiría las banderas de todos los estados y dependencias, y ha tenido que ser modificada continuamente, por la existencia de nuevos estados, la desaparición de otros -como la URSS o Yugoslavia- y el cambio de bandera de otros más.

Por último, está la "Bandera del día de la Tierra", del también norteamericano y pacifista John McConnell, que si bien no es tan popular entre astrónomos o astronautas, o aficionados a la exploración espacial, sí que lo es entre ecologistas, y es utilizada para concienciar sobre los problemas medioambientales que sufre nuestro mundo. El día de la Tierra es el 22 de abril, se celebra desde 1970, y tiene esta bandera como símbolo desde 1973.


martes, 2 de mayo de 2017

El atlas donde cada país es representado por uno de sus cuadros más conocidos.

O de cómo un vietnamita-estadounidense da una lección de arte por encima de los nacionalismos.


Paul Nguyen es un joven analista de datos vietnamita, residente en Estados Unidos. Pero también es un amante del arte, y en particular, de la pintura europea. Y cuando algo te gusta sobremanera, acabas siendo, si no un experto, sí al menos, un entendido. Y cuando tienes conocimientos para realizar algo más que un pequeño trabajo, sino algo tan bello como llamativo, pues acabas haciendo cosas como esta:

Se trata de un atlas del continente europeo, pero donde, en cada país, en lugar de leer o encontrarnos ciudades, ríos o montañas, vemos reproducidos el que él considera el cuadro más representativo, o al menos uno de ellos -porque todo es relativo- de cada país.



Y aquí, un listado -imagino que con algún error, que ya me encargaré de reparar en cuanto pueda- de qué cuadro corresponde a cada país. Y teniendo en cuenta que, como dice el autor, todo es discutible. Y por si resulta un tanto raro ver a La Sirenita, o la Venus de Milo, que son esculturas, es porque se considera que son más representativas que cualquier cuadro de esos países.


Albania: Santa María sosteniendo al Niño Jesús en su brazo derecho.
Alemania: Wanderer sobre el mar de la niebla, de Caspar David Friedrich.
Andorra: Fresco del ápside de la iglesia de Sant Miquel d'Engolasters.
Austria: El beso, de Gustav Klimt.
Bielorrusia: El violinista, de Marc Chagall.
Bélgica: El hijo del hombre, de René Magritte.
Bosnia y Herzegovina: Paisaje de montaña, de Karlo Mijic.
Bulgaria: Danza rachenitsa, de Ivan Mrkvicka.
Ciudad del Vaticano: Creación de Adán, de Miguel Ángel (Michelangelo).
Croacia: Mujer romana tocando un laúd, de Vjekoslav Karas.
Chipre: Pareja, de Stelois Votsis.
República Checa: El bebedor de ajenjo, de Viktor Oliva.
Dinamarca: La Sirenita (estatua).
Eslovaquia: Trabajo, de Albin Brunovsky;
Eslovenia: Primavera, de Ivan Grohar.
España: Guernica, de Pablo Picasso.
Estonia: Mitad desnuda con falda rayada, por Adamson-Eric.
Finlandia: El ángel herido, por Hugo Simberg.
Francia: Amanecer, de Claude Monet.
Grecia: La Venus de Milo.
Hungría: El viejo pescador, de Tivadar Csontvary Kosztka.
Islandia: Thingvellir (asamblea de la Islandia medieval), de Thorarinn B. Thorlaksson.
Irlanda: Tres estudios de Lucian Freud, de Francis Bacon.
Italia: Mona Lisa, de Leonardo da Vinci.
Letonia: Después de la iglesia, de Janis Rozentals.
Lituania: Historia sobre los reyes, de Mikalojus Konstantinas Ciurlionis.
Luxemburgo: Mosela en Greiveldange con Stadtbredimus, de Nico Klopp.
Macedonia: Escena del Salterio de París, manuscrito bizantino anónimo.
Moldavia (Moldova): La chica de Ciadar Lunga, de Mihai Grecu.
Mónaco: Retrato de Raniero I.
Montenegro: Nuestra Señora de Filermo, icono bizantino anónimo.
Noruega: El grito, de Edward Munch.
Países Bajos: La chica con pendientes de perlas (la chica de la perla), de Johannes Vermeer.
Polonia: Rejtan (Otoño polaco, en referencia al reparto de Polonia), de Jan Matejko.
Portugal: Fado, de José Malhoa.
Reino Unido: El Temerario (un barco) remolcado a su último atraque para el desguace, de J. M. W. Turner.
Rumania: Car Cu Boi (carro tirado por bueyes), de Nicolae Gregorescu.
Rusia: Otoño dorado, de Isaac Levitan.
Serbia: El montenegrino herido, de Paja Jovanovic.
Suecia: Desayuno bajo el gran abedul, por Carl Larsson.
Suiza: El caminante, de Alberto Giacometti.
Turquía: El entrenador de la tortuga, de Osman Hamdi Bey.
Ucrania: Los cosacos zapórogos escribiendo una carta al sultán, de Ilya Repin.